Engordada
por la silicona
en sus mejillas
envejece
mientras pasea
por el globo
inabarcable
abrochada
a la calle
un tránsito
ensordecedor
le lame
la cintura
mientras ella
vuelca su cuerpo
de mujer
en un tacón
azul
vuelca
su pobreza
en un broche
barato
Unta sus pestañas
con rimel
una y otra vez
se va quedando
flaquita
en esa oscuridad
con la que se ríe
de ella misma
su sexo de taxi
amarillo y negro
su media
de rejilla
la imponen
a la memoria
la convierten
en una tachadura
la infelicidad
que arde
la letra
de una milonga
El tiempo
le mintió
y ahora
da vueltas
sobre sus noches
de gacela
pero no importa
ella sabe
que la luz
no baja
jamás
de sus ojos tristes
Se va muriendo
el día
desde su cuello
hasta los tobillos
y ese brillante
infinito y suyo
sigue
intacto allí
donde la ven
los que se atreven
a mirar alto
se va
deshuesando
se pinta
de colores
la pollera
recuerda
su pasado
de inmigrantes
y llora
y su llanto
atenta
contra
falsos videntes
contra
economistas
de la intuición
contra
poetas
de superficie
ella hace
cielos
de parques
derruidos
nace
la creación
de sus piernas
sin depilar
de su reserva
de escombros
para cuando
haya menos
de qué quejarse
y se contonea
se contonea
y me enseña la lengua
a mí!
que vine
para amarla
se me acerca
y despacito al oído
me dice
que a pesar
de todo
la vida
está
de su parte.





