16 octubre, 2006

BUENOS AIRES








BUENOS AIRES


Ella ocupa la desolación y nada se le concederá.
Ni el asombro idéntico a ella misma.
JUAN GELMAN



Engordada
por la silicona
en sus mejillas
envejece mientras pasea
por un globo infinito

abrochada a la calle
sus calles
le lamen la cintura
mientras ella
vuelca su cuerpo de mujer
en un tacón azul
vuelca su pobreza
en un broche barato

se le cae la tristeza
el rimel la convoca otra vez
y ella se va quedando flaquita
de esa oscuridad

su sexo de taxi amarillo y negro
la practica en la memoria
de los que no son de aquí
e intuyen
que se equivocó al construirse
que se mintió bien adentro
pero que no importa
porque de eso ella tampoco
tiene la culpa
¿y quién tiene la culpa
de nada
a estas alturas?

pero la luz
no le baja jamás de los ojos
ella se va ensuciando
desde el cuello hasta los tobillos
pero ese brillante infinito
sigue intacto allí
donde la ven
los que se atreven a mirar alto

mientras
ella se va deshuesando otra vez
se pinta de colores la pollera
recuerda su pasado de inmigrantes
y llora
y su llanto atenta
contra videntes
contra economistas de la intuición
contra poetas de superficie

ella hace cielos de parques derruidos
nace la creación de sus piernas sin depilar
de su reserva de escombros
para cuando haya menos de qué quejarse

y se contonea

se contonea
y me enseña la lengua
a mí!?
que vine para amarla

se me acerca despacito al oído
y me dice
que a pesar de todo
la vida
está en esta parte.


Del libro Buenos Aires, 2001

1 comentario:

Dédalus dijo...

¿Qué es la poesía, sino una determinada manera de mirar?

No me gusta ver que queden entradas sin comentarios. Ni que parezcan perecer, sencillamente porque cuando las escribimos apenas sí alguien sabía de la existencia de nuestra página. He llegado, pues, hasta el principio de la tuya. Por verte.