30 noviembre, 2006

Las canciones de Daniel


"ayúdame a mirar"
le dijo a su abuelo el niño
que veía por primera vez el mar
Eduardo Galeano

A veces sólo otro puede enseñarte tu casa. A veces el otro, el desconocido o el amigo, el enemigo, el amante o el hermano, es el único capacitado para descubrirte lo irremediablemente unido a tí. Cuánta sabiduría, qué receta maravillosa, poner la distancia justa entre uno y el mundo, o darle al otro, tan generosamente, los hilos finísimos que unen las cosas a nuestra propia mirada.
Cuando alguien es invitado a nosotros, como si fuera invitado a nuestra casa, ve cosas que nosotros mismos, tan cerca de nosotros mismos, no alcanzamos a ver. Acaso sea una contradicción que el otro pueda llegar a ofrecernos una imagen nueva de nosotros... nosotros que somos tan nosotros, que estamos tan con nosotros cada vez... es tan cierto... no es lo mismo mirar de lejos el paisaje que perderse en él.

Hace sólo unos meses que descubrí las canciones de Daniel Drexler. Desde entonces y a pesar de "las distancias" volví a leer los rincones de mi casa. Daniel Drexler me habló de una playa que se deshace en el horizonte de la isla de La Palma. Me habló de un teatro donde a la hora de las brujas, alguien, aún sin identificar, elabora la carta de navegación de la galaxia. Daniel Drexler me mostró otra vez, de otra forma, mi casa, me mostró a mí en mi casa, me trajo de regreso.

Músico, poeta, aviador del otro lado, Daniel deja su huella de astro en la mitad de este día, en la mitad de cada día de escucharle. Es más fácil así mirar las nubes. Daniel canta el haiku, escribe un pájaro sin sombra. Su profundidad reinterpreta el vacío, ilumina nuestra idea del "no hay". Creo que busca el tiempo-espacio por el que se cuela la luz y nos encuentra a nosotros, que lo encontramos, justo ahora, cuando creíamos haber perdido la imagen perfecta de lo que vendrá.

Su guitarra enciende la luz. El mar lava su voz. Su voz canta la casa. La casa que nos enseña el otro y que nunca se cierra.

Gracias Daniel por venir a mi casa, y mostrarme mi casa.




A propósito de su viaje a La Palma (Canarias) y su concierto ofrecido en Buenos Aires el 2 de noviembre de 2006.

5 comentarios:

Eritia dijo...

¡Que buena reflexión Sonia! y que eficaz traducción a palabras.
Palabras que parecen pintadas por las nítidas imágenes que sugieren,
por las dulces y mágicas evocaciones personales que van fluyendo, semejantes y distintas a las tuyas.
Bella luz esa que, aún viniendo de fuera, es capaz de iluminar y develar nuestros rincones íntimos.

Abrazos de afectuosa cercanía.

Sonia Betancort dijo...

Gracias, querida Eritia, cada palabra que me llega de Chile me llena de emoción. Es bello y profundo tu comentario. Te animo a conocer la música de Daniel Drexler. Un abrazo muy fuerte, poeta.

Juan Carlos Morgado dijo...

Que frase tan potente la de Galeano... muchas veces somos incapaces de ver la simpleza de la vida y lo peor de todo que en ocasiones es la de nuestra propia vida.


Que tengas buen día

:)

Sonia Betancort dijo...

gracias eritia, siempre tu palabra azul infunde umbral del otro lado.

gracias juan carlos, la vida es sencilla, y eso ya no la hace simple. un abrazo

Anónimo dijo...

una palabra y nace un sol