30 noviembre, 2008

El equilibrio del ángel



“El infierno es el daño que infligimos a un inocente”
Chantal Maillard, Filosofía en los días críticos


"El ángel es un estado del ser humano"
Djuna Barnes



La inocencia no es inocente. En sus medias de lana enloquece la estrategia de la herida, ese accidente tan estético que estampa a los seres contra su propia carnalidad. Su fugacidad es la impotencia de su deslumbramiento, pues en toda inocencia habita una belleza desvencijada, presa de los visos de la ingenuidad.
La inocencia no es pura, más bien es inconsciente, y baila con zapatos de claqué sobre las minúsculas hormigas de un patio de isla. En su fuerza de ser, el inocente afirma pureza y derrota de lo puro, como si jugara en una plaza cuadriculada por los rayos del sol, y durante un escaso minuto posara su pie en lo soleado y luego en lo oscuro y luego en lo soleado.
La inocencia es una raza de mujeres y hombres cuyo martillazo descalabra todas las pretensiones. Por eso no se pierde nunca, la inocencia, se duerme largamente, y un día despierta, entre sueños, con pisadas de buey que lloran desde una cuna toda la noche.
Dejando al ogro en su guarida, eso otro hambriento de un pesar alivianado por la culpa; el inocente se va, tiene la capacidad de elastizarse, desparramarse como plastilina que atravesara las líneas más delgadas de una puerta, hasta desaparecer completamente del centro del dolor. Una vez que el inocente se marcha del duelo, vuelve a entregarse, como recién venido al mundo.
Eso es la inocencia: una forma brutal de entrega, un puñetazo de cielo contra el infierno de la duda, la sinceridad barrida de artificios, el estuario de la infancia.
Mírala fijamente. Por el delicado cuerpo de cristal de la inocencia pasa un ángel, como haciendo equilibrio en la finísima punta de una aguja.

23 comentarios:

moderato_Dos_josef dijo...

me gustan los inocentes. Pero tal como dices en tu precioso texto hoy día son la especie más maltratada y despreciada de una sociedad que se alimenta de al vehemencia desatada y abusiva...Un abrazo!

Sonia Betancort dijo...

Gracias, moderato. También pienso que todos tenemos algo de inocencia y de todo lo contrario, y que es ese juego de doblez el que nos depara un constante péndulo de cielo e infierno.

Jardinero de las nubes dijo...

Una reflexión que no termina en sus párrafos: sigue gobernando la mente del lector.

Un abrazo.

Sonia Betancort dijo...

Gracias, Jardinero. Un abrazo para tí y otros para tus arbustos de cielos.

alkerme dijo...

Posiblemente cuando deja de existir ese equilibrio sea cuando aparece la inocencia...

Me ha encantado tu texto.

Besos

Sonia Betancort dijo...

Qué buena idea, Alkerme! No lo había pensado así, voy a madurar tu idea, porque creo que puede alimentar el texto. Un abrazo

paula varela dijo...

por la finísima punta de nuestros ojales pasan tus palabras sonia...
se cuelan, hacen travesuras en nuestro interior, nos invitan a espiar esas reminiscencias de infancia que en todos habitan.

es tan hermoso leerte!

Sonia Betancort dijo...

Gracias, mi querida Paula, por ayudar tanto a los trapecios de vivir.

. § . dijo...

"soy la voz de los que no tienen voz"

(augusto pinochet ugarte)

en un textod e jocelyn hold

Mixha dijo...

Me gusta tu relato muy caustico y bien afinado, un beso

Sonia Betancort dijo...

Gracias, Mixha. Un abrazo

Noray dijo...

YO NO SOY INOCENTE...

Yo no soy inocente. ¿Lo es usted?
La realidad está aquí,
desplegada. Lo real acontece
en lo abierto. Infinito. Incomparable.
Pero el ansia de repetirnos
instaura las verdades.
Toda verdad repite lo inefable,
toda idea desmiente lo-que-ocurre.
Pero las construimos
por miedo a contemplar la enorme trama
de aquello que acontece en cada instante:
todo lo que acontece se desborda
y no estamos seguros del refugio.

Bien pensado, es posible que Platón
no sea responsable de la historia:
delegamos con gusto, por miedo o por pereza,
lo que más nos importa.

CHANTAL MAILLARD, Poemas de Matar a Plató.n

Al leer tu texto, he vuelto a releer los Santos Inocentes de MIGUEL DELIBES.

Un abrazo

Sonia Betancort dijo...

Noray!!!! Qué buena intervención. Estoy emocionada. Has dado en el clavo con este poema de Chantal, a quien adoro. Es un poema-verdad, porque es cierto que hay algo totalmnete inefable en lo intantaneo de vivir que uno va volviendo idea por miedo a ver y a verse. Explicamos las cosas y las alejamos. Y luego delegamos la culpablilidad de nuestro miedo en un otro más cómodo, y menos cierto. Gracias, gracias, gracias. Un abrazo muy muy fuerte

Julieta dijo...

'Soy inmenso, contengo multitudes' (W.W)

Sonia hermoso blog lleno de poesía.
Que te llueva suerte!

Sonia Betancort dijo...

Gracias, Julieta, Un abrazo muy muy fuerte!!! te visitaré!!!

Nuria dijo...

Mi querida gemela en diseño. Hace mucho que no sé de ti. Me encantaron tus palabras. Besos desde el pasado

Sonia Betancort dijo...

Querida Nuria. Sí, mucho tiempo. Te escribí a tu correo varias veces, pero no sé si has tenido problemas con él, porque nunca supe de tí. En cualquier caso, me alegro de leerte de nuevo. Un abrazo muy fuerte

Anónimo dijo...

Hola canaria:
tanto tiempo sin verte.
te dejo un saludo grande a ti y a Peter y te paso mi nueva revista

www.evaristocultural.com.ar

espero tener noticias tuyas pronto,
beso grande,

Damián vives

walserillo dijo...

Qué gran texto, Sonia!!!!

Sin comentarios. Te dejo otro poemita que ya conoces y que alude, indirectamente, al tema tratado, y muchos abrazos:

AQUÍ

Dime lo que he de hacer. Las palabras
se agolpan. Dime algo, dices, dice
él. A mí, me parece
que no dejo de hablar. No obstante,
cuando lo intento -dime, dice-, oigo
como un gemido, tan sólo un gemido
que arrastra el llanto.

Dime lo que he de hacer. Llévame a
donde me digan lo que he de
hacer. Sus ojos. Tus
ojos -¿tus?- sí,
cálidos ojos-lago, ojos-aquí.
Aquí, como los niños
y los idiotas. Por eso tus ojos,
para quedarme. Para
seguir aquí. Para aguardar
aquí. ¿Aguardar qué? No importa.
Para aguardar.

Ni dentro ni en superficie.
Aquí donde los niños
y los pobres de mente. Un aquí
que se prolonga en tus ojos sus ojos,
para poder quedarme.
Dime lo que he de hacer.
Escribo

porque tal vez no hablo. No
me sueltes.

Sonia Betancort dijo...

Gracias, Damián. Visitaré tu revista. Un abrazo muy fuerte!!

Sonia Betancort dijo...

Un millón de gracias, Walserillo. Ese poema es precioso, ese estar "aquí, como los niños", contiene un tesoro, la belleza instantánea de lo que desvela nuestra exitencia.

Diego dijo...

"El estatuario de la infancia", así lo creo. La infancia es el único momento de nuestras vidas en el que no tenemos luchar contra el infierno. Es que tampoco lo conocemos.
Es un gusto reencontrarme con tus escritos luego de un tiempo ausente. Seguiré leyéndote. Un abrazo.

Sonia Betancort dijo...

Gracias, Diego, por destacar el estuario, tú sabes de estuarios siendo de donde eres. Yo creo que es esa imagen el centro de mi texto. Un abrazo muy fuerte y gracias otra vez