12 septiembre, 2011

Sola en la oscuridad





Claro que he buscado la ceguera,
arrancarme los ojos, pensar
como los sabios, estar sola.

Pestañas postizas, eyeliner
para la que pasea sin ojos
por lo que quiere ver.

Esta ciega es un símbolo,
su corazón alimenta
a los filósofos y a los carniceros,
su corazón que me mira
cuando va a encontrarse contigo.

Toda mirada impone una ceguera.
Rota por la oscuridad, la que mira
evita lo que no se ve,
la erosión de la superficie,
el vaivén de los muchos desarraigos del mirar.

¿Y la que ve, la que mira y ve?
Esa tiene miedo, como los locos,
hombres inválidos para retener sus sueños,
niños que chupándose el pulgar
recuerdan cabalmente su dormir.

Por eso yo prefiero estar dentro del thriller,
fijar el báculo en los otros actores,
limpiar mi bondad y dejar que me besen.
El guión es perfecto: para huir de ti,
para ver, para mirar,
la ciega apaga las luces del mundo.

3 comentarios:

joseph ruiz dijo...

Recuerdo que ví esa película cuando era niño, la primera que ví de Audrey Hepburn, por cierto...Filme opresivo, claustrofóbico, realmente la actuación de Audrey fue memorable en ese papel de ciega,sola, indefensa. Tu poema, además de bueno, refleja muy bien esa angustia.

Sonia Betancort dijo...

Muchas gracias, Joseph.. qué hermoso recuerdo. Pienso como tú, el trabajo de Audrey allí es impecable, está maravillosa. Sobre todo en los detalles, que cuida al máximo, y en un final en el que desborda la emoción. Un abrazo!

alkerme dijo...

A mí también me gustó mucho esta película.
A veces todos estamos un poco ciegos porque no vemos las cosas que tenemos justo delante.

Saludos,