06 julio, 2012

YO NACÍ PARA VER LA LLANURA



 
San Fernando de Apure, Venezuela, 2012



La llanura trae una cesta de memorias.
El río se ensancha como un mar,
escupe canciones de inimitables olas
que un día entonaron mis abuelos.
Trip     trap,  trip     trap.
Escucho los huesos fríos del amargo bote,
el recuerdo está lleno de pasadizos del olvido,
ignorancias tibias, palíndromos del saber.
Trip     trap,  trip     trap.
Mi abuelo Mauro Santos Duque
partió de La Palma en 1949.
Barco fantasma, cáscara de nuez,
cabestrero de estrellas,
hambre que viaja en toda dirección.
Trip     trap, trip     trap.
46 días de agua robada al Atlántico,
gofio y carne seca, cama improvisada en la madera,
desembarco en La Guaira como llega un lamento
al fin de su desesperación.
Trip     trap, trip     trap.
Salvaste tu vida en Caracas, abuelo,
inmigrante isleño, ladrillo de resplandor,
tus manos edificaron los médanos del Cíclope.
Mientras, abuela daba a luz a mi madre
en una habitación silenciosa,
y te esperaron las dos, pajaritos suaves,
en los confines de la isla.
Aguacate, durazno, guayaba e higo
danzaban en la noche de tu futuro
como cifras implacables.
Nunca sabe el hombre dónde crecerá su geografía.
Nunca escuché más bella historia de amor.
Trip    trap, trip   trap, trip   trap.
A 63 años de entonces, el viento del tremedal
libera tu aliento iluminado,
trae a mi regazo frutas de la pampa espesa.
Yo nací para verte en la llanura y el río,
abuelo de hoja y ramal, pavón, coporo, caribe,
estás en el presente volviéndolo sagrado.
Trip    trap, trip   trap, trip   trap, trip   trap.
He venido haciendo este viaje poco a poco
y tal vez todos mis viajes convergen en él.
Ahora que al cerrar los ojos, firme,
puedo verte en los espejos del agua, te pregunto:
¿No es esto la vida, abuelo,
marcharse entre agonías
para aprender a regresar?



Poema para la separata "Yo nací para ver la llanura" que se editará en los próximos meses en Venezuela, con motivo de mi participación en el 9no. Festival Mundial de Poesía de Venezuela (17-24 junio de 2012). 

5 comentarios:

alkerme dijo...

Desgarrador como ese viaje pero precioso como el alumbramiento aunque se haya producido en una habitación silenciosa.

Saludos,

r.e.c. dijo...

de abuelo, ausencia y nietos

en la infancia la yaya me mezclaba zumo de frambuesa
con ausencia silenciosa,
siempre en la proporción correcta,
para que el cuerpo no se volviera pesado de dulzura.

A. Adam

Sonia Betancort dijo...

Gracias, alkerme. Y gracias rec. Un abrazo infinto a los dos!

Manuel María Torres Rojas dijo...

Todo tu blog me sabe distinto. Olor y fragancias que me deleitan y asombran, amiga Sonia: yo también he vivido y escrito sobre nuestra Venezuela.
¡Me agrada mucho degustar su cuaderno de bitácora!

Silvia G S dijo...

UN PLACER pasear por tus lindas letras... un privilegio

gracias por compartirte así

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BESO ENVERSADO