03 enero, 2007

VOLVER A LA PALMA



La Palma, 22 de diciembre de 2006





Y de pronto, estoy aquí, envuelta en la más absoluta levedad. He regresado a La Palma. Me descubro a mí misma inventando una vez más una hilera de caracoles. vuelvo a ser niña. vuelvo a recuperar a mi padre. frente a los cuadros de mi madre deletreo la palabra m a r. escribo para adentro. me detengo un segundo a preguntarme dónde está el juego de este viaje. será el viaje de volver a casa el más difícil de todos los viajes? puedo yo que soy tan pequeña (puedo yo) separarme de este viaje? puedo separarme de este regreso?

ya no somos los mismos. yo no soy la misma. alguna fría dinámica de antaño la enterramos. lo familiar. la justa medida del espacio en el que cada miembro encaja. salir de eso. salir de ese molde hacia alguna estrella. ahora me descubro en los juegos de la infancia. ese faro. y descubro a los otros titilando esa especie de luz rara que traen los recuerdos. Y cada recuerdo es distinto para cada uno. existió en algún lugar entonces lo objetivo? qué fue lo que pasó? lo que pasó es lo que pasó para mí? definir el pasado sólo por el recuerdo propio es una forma de egoísmo. escucho los recuerdos de mi casa durante horas. rezo así. me dejo llevar. me reconozco.

4 comentarios:

Rafa dijo...

Quizás no sea este un viaje, quizás tampoco un descubrimiento, quizás tampoco un recuerdo.
Yo he pensado leyéndote que quizás solamente seas tú y tu isla, abrazándose.
Lo que pasó es lo que pasó para ti, si.
Pero eso no es egoismo, en absoluto, es solamente tu vida ¿O vivir es egoista? Yo no lo creo, máxime cuando a través de tus palabras los que estamos aquí, al otro lado, fuera de ti, podemos entender ciertas cosas.
Creo que en este texto aparece una Sonia que aún vive en ti.
Hermosura y belleza.
Un abrazo.

Sonia Betancort dijo...

gracias por este bello abrazo, rafa

Eritia dijo...

Volver para reconocerse y darse cuenta que ya no somos los mismos...Eterno e
irrenunciable dilema de la búsqueda que nos mueve y nos atemoriza...Vamos buscando lo que nunca hallamos y perdemos lo que creiamos poseer... para, algunas veces, descubrir azarozamente y por otros caminos lo que ¿tal vez? soñabamos hallar...

Hay mucha belleza en esa honesta intimidad que nos regalas.
Gracias, otra vez.

Anónimo dijo...

cccccc